Michael Foucault fue uno de los primeros en denunciar la obsesión que el siglo XIX y gran parte del XX demostró por la historia y por el tiempo, reivindicando que nuestra época era la época del espacio, "la época del cerca y el lejos, del lado a lado, de lo disperso". En 1967 Foucault planteó un término actualmente inevitable en cualquier discurso sobre la ciudad contemporánea: el de Heterotopía, el espacio del mundo contemporáneo por excelencia. Frente al conjunto jerárquicamente organizado que caracterizaba al territorio medieval, hoy en día "el espacio en el que vivimos (...) es un espacio heterogéneo. En otras palabras, no vivimos en una especie de vacío, dentro del cual localizamos individuos y cosas. (...) vivimos dentro de una red de relaciones que delinean lugares que son irreducibles unos a otros y absolutamente imposibles de superponer"1. El concepto de heterotopía como un espacio heterogéneo de lugares y relaciones sería de vital importancia para los geógrafos y economistas de las décadas siguientes a la hora de definir, no sólo la red global que caracteriza el territorio tardocapitalista, sino la propia ciudad contemporánea.
El Aleph Breve iniciación en la heterotopología del presente. Foucault señaló que el espacio en el que vivimos, el lugar donde se desarrolla la erosión de nuestra vida, de nuestro tiempo y de nuestra historia es, en sí mismo, un espacio heterogéneo. No vivimos en una especie de vacío, sino en el interior de un conjunto de relaciones que definen emplazamientos irreductibles unos a otros y no superponibles en absoluto1.
De entre todos esos emplazamientos, Foucault incide en aquellos que, aún estando en relación con todos los demás, los contradicen. Primero nombra las utopías, emplazamientos sin lugar real que son la perfección o el reverso de una sociedad.
Luego apunta a esos otros lugares, que como utopías efectivamente realizadas suponen un contra-emplazamiento, donde todos los demás espacios reales que es posible encontrar dentro de una cultura están, a la par, representados, impugnados e invertidos. Estos lugares, a los que Foucault se refiere como heterotopías2, son absolutamente distintos del resto de emplazamientos, de todos los demás lugares de los que son reflejo y de los que hablan.
La descripción de esos espacios diferentes podría denominarse heterotopología y sería una especie de impugnación a la vez mítica y real del espacio en que vivimos3. Foucault sugiere que las heterotopías se rigen por seis principios generales.
-Primero, esos espacios son socialmente ubicuos, lo que implica que son una constante sobre cada grupo social. Aunque no existen categorizaciones universales, generalmente se distinguen dos tipos, lo que llama "heterotopías de crisis" y "heterotopías de desviación".
Las de crisis son espacios privilegiados o sagrados, lugares donde se celebran los ritos. Rituales de paso, de transición de un estado a otro.
Foucault señala el desuso de éstas y su reemplazo por las heterotopías de desviación. Casas de descanso, hospitales psiquiátricos, prisiones o asilos de ancianos, lugares aparte del resto de la sociedad diseñados para segregar a aquellos cuyo comportamiento se desvía de la norma.
-El segundo principio dice "cada heterotopía tiene un funcionamiento preciso y determinado en el interior de la sociedad, y la misma heterotopía puede, según la sincronía de la cultura en la que se encuentra, tener un funcionamiento u otro"4.
En este punto presenta como ejemplo "la extraña heterotopía del cementerio". Los cementerios que habían estado localizados en los centros de las ciudades se desplazan a los suburbios, tras los cambios culturales con relación a la muerte. La heterotopía por su forma y función es un espacio donde es posible que lugares incompatibles se dispongan juntos.
-El cuarto principio asociado con la heterotopía tiene que ver con su particular relación con el tiempo: usualmente intensifica ciertos efectos cronológicos, bien sirviendo como depósitos de lo que podría ser llamado productos de tiempo (museos o bibliotecas, por ejemplo), o como depositarias ellas mismas de tiempo (festivales, ferias, pueblos de vacaciones, y otros lugares de entretenimiento). Las heterotopías no pueden existir autónomamente.
-El quinto principio de Foucault es el conocimiento sobre las técnicas a través de las cuales son construidas y que traen consigo un uso de la fuerza. Las heterotopías presuponen un sistema de aberturas y cierres que las aíslan y las hacen accesibles al mismo tiempo. Muros que parecen puertas y ventanas sin accesos.
-Por último, Foucault sugiere que toda heterotopía opera con relación al "espacio que resta" de una de estas dos formas: "o su rol es crear un espacio de ilusión que expone cada espacio real, todos los lugares dentro de los cuales la vida humana es dividida, como todavía más ilusorio (...). O, al contrario, su rol es crear un espacio que es otro, diferente espacio real, como perfecto, meticuloso, tan ordenado como el nuestro es desordenado, mal construido y revuelto. Este último tipo sería la heterotopía, no de ilusión, sino de compensación"5.
* "Si la prisión hoy -escribe Rem Koolhaas- no puede seguir pretendiendo encarnar un ideal, podría recobrar credibilidad introduciendo el tema de la revisión como raison d´etre. Una arquitectura de una prisión moderna consistiría en una arqueología prospectiva, constantemente proyectando nuevas capas de civilización sobre los viejos sistemas de supervisión. La suma de modificaciones sin fin de los sistemas disciplinarios"6. En 1979 la OMA de Koolhaas presentó su proyecto para la renovación de una prisión panóptica, la de Koepel en Arnhem. Reforma que había de hacer funcionar otros cincuenta años esa cárcel, ya entonces centenaria, dentro de los nuevos "tratamientos para con los prisioneros". La penitenciaria de Koepel había sido construida en origen a partir del principio benthaminiano. Era un edificio circular, con tres anillos de celdas, con su torre central de vigilancia ilimitada, cubierto todo por una gran cúpula. Sin embargo, cuando Koolhaas aborda la revisión de Koepel las claves del principio panóptico habían sido ya abolidas, el espacio del control central había sido convertido en la cantina de los guardas, quienes para cumplir la vigilancia circulaban al azar entre unos reclusos que, por su parte, podían abandonar con frecuencia sus celdas. El confinamiento solitario había devenido inaceptable, inválido para el propósito de reinserción social del prisionero. Se fomentaban las actividades comunales, las laborales, las deportivas, las visitas. Para estas ocupaciones se habían construido un enjambre de edificios suplementarios al gran edificio central. A partir de estas reformas ya dadas, Koolhaas pretendía desmantelar definitivamente el viejo centro del panóptico; aceptar y extender en lo posible la cultura de la vigilancia abierta y descentrada que se había generado; añadir servicios en un modo que escapa a la configuración determinista de la arquitectura preexistente; crear espacios de uso colectivo, márgenes adicionales para programas futuros; e identificar y explotar los potenciales ocultos de la prisión. El antiguo modelo centrípeto del panóptico era desmantelado, planteando en su lugar una proposición centrífuga. Bajo la cubierta se pretende articular ahora una pequeña esfera pública. Según el proyecto de Koolhaas, en la planta baja, entre las celdas, donde se levantaba la sala central de control, el arquitecto proyecta dos calles que se cruzan, insertas en un amplio zócalo. En el centro, en la intersección entre esas dos calles, estas dan paso a los servicios más habituales, como la tienda, la peluquería, la biblioteca o la consulta del doctor. A partir de la calle sur se accede a la sala de visitas. Desde la sala de espera es posible para el interno observar la entrada a la cárcel. La calle norte conduce a un patio con cocinas, una clínica y un módulo para "prisioneros con dificultades". En la calle oeste se instalan cuatro talleres multiusos, un centro deportivo y una sala polivalente para el cine, el teatro y la religión. Finalmente la calle este se convierte en una piscina. La parte superior del zócalo que forma las calles es también útil, de este modo, por ejemplo, incluye en su perímetro una pista para correr. Si la idea de planta baja era relativa, debido al muro circundante de cinco metros de altura, con el nuevo nivel de las calles proyectadas los muros se hacen invisibles. Más que nunca, "la transparencia sólo revela todo en lo que no puedes tomar parte"7. En cada uno de los tres anillos, donde se distribuyen 150 celdas, el espacio se divide para generar pequeños agrupamientos. En cualquier caso, se facilita la comunicación entre las plantas implementando la interacción con los miembros de otros grupos en un régimen flexible. "No hay razón -escribe el arquitecto- para creer que la continua transformación de los puntos de vista sobre la prisión llegará pronto a su final. Al contrario, las actitudes siempre cambiantes sobre la detención podrían ser uno de los más agudos indicadores de los valores cambiantes en la sociedad"8. * En el año 2002, el arquitecto Buschow Henley fue comisionado por un gabinete de estudios del gobierno británico, para realizar un nuevo modelo de prisión centrado en la rehabilitación y educación de los reclusos9. En esa fecha la población interna en cárceles del Reino Unido era superior a las 70.000 personas, lo que suponía un incremento en la cifra de más del 50% en sólo una década. Aproximadamente 700 personas ingresaban en prisión cada semana. Más de la mitad de los presos habían reincidido dentro de los dos años siguientes a su puesta en libertad tras una previa estancia en presidio. Gran parte de la población reclusa estaba compuesta por jóvenes menores de treinta años, de los cuales al menos el 60% eran analfabetos funcionales. La administración encaraba estos problemas de superpoblación y reincidencia proponiendo una inversión "histórica" para crear 12.000 nuevas plazas de reclusión, a construir bajo las directrices marcadas por el think tank en que participaba Buschow Henley. El modelo sugerido por éste rompe con las habituales construcciones carcelarias de amplias galerías. El solar destinado a acoger la prisión se cubre con pequeñas edificaciones casi independientes, distribuidas en damero y rodeadas de áreas exteriores propias para el deporte, la jardinería y otras ocupaciones del tiempo libre. Un esquema similar, en principio, al estilo campus impuesto desde hace décadas en las cárceles estadounidenses, pero con objetivos diferentes. Si en aquellas sólo se da una reducción de escala que acentúa modelo tradicional, en Buschow Henley el proyecto busca el cambio de los modos de vida a partir de una formación apropiada en un contexto propicio. En este, cada módulo-casa tiene tres pisos ocupados por celdas-habitaciones, sin embargo no son sólo edificios dormitorio con las zonas comunes en otros inmuebles. La planta baja y el sótano acogen aquí esos espacios, haciéndolos próximos y de fácil acceso en cualquier momento del día. Existen aulas de diferentes tipos, salas de trabajo y estudio y bibliotecas. Las propias celdas están también diseñadas para conducir al aprendizaje. La cama, accesible a través de una escalera vertical, se eleva por encima de la ventana para dejar buena parte del espacio libre. Cada célula está provista de un escritorio móvil con herramientas electrónicas para el estudio. El interno cuenta con un reducido servicio individual para su higiene. Pequeño elemento que transforma por sí solo la vida en la prisión. Las celdas pareadas están comunicadas entre sí por puertas correderas controladas por los propios prisioneros-vecinos. Con esta comunicación se pretenden prevenir los frecuentes intentos de autolesión. Un factor clave también en el modelo formativo-educacional de Buschow Henley, está en el reducido grupo de entre treinta y cuarenta internos que habitan cada uno de los bloques. Se quieren crear así pequeñas comunidades en que cada miembro sea conocido y su comportamiento seguido de manera individual en un ambiente de apoyo social. El modelo invierte los costes asignados a la construcción y mantenimiento de una prisión, hasta entonces establecidos en una proporción de ochenta a veinte en beneficio de la seguridad frente a la rehabilitación. Buschow Henley busca esta última, primando el trabajo afectivo sobre la vigilancia, para introducir a los reclusos en una "carrera virtuosa" en el interior de la institución y luego en el exterior, apenas separados10. * Leisure World11 cuenta con 2.584 edificios residenciales, 12.736 viviendas, 1.225 plazas de garaje cubiertas, 509 lavanderías comunales, 6 ateneos, 5 piscinas y balnearios, 1 gimnasio, 18 pistas para jugar al tejo, 3 pistas de césped para jugar a los bolos, 3 pistas de petanca, 8 pistas de tenis, 1 auditorio, 10 talleres de trabajos manuales, 1 biblioteca, 1 caballeriza con 40 cuadras y 2,2 kilómetros de pistas ecuestres, 2 campos de golf de 36 hoyos inmersos en un terreno de 60 hectáreas, 2 centros de jardinería con 933 parcelas de cultivo, 14 cancelas de seguridad, 2 zonas de estacionamiento para vehículos de recreo de 413 plazas cada una, 741 farolas, 215 callejones sin salida y 82 ascensores. En Leisure World residen 18.000 personas, todas ellas jubiladas. La edad media de esos residentes es de 77,5 años, contando el 42% con más de 80. Como las mujeres de esa colectividad viven un promedio de 7 años más que los hombres, la población masculina suma 35% del total. Apenas hay residentes negros o hispanos aunque la mayor parte de la mano de obra empleada tiene ese "perfil racial". Todo es privado, incluyendo las zonas comunes en copropiedad. El perímetro de Leisure World está completamente cercado y las entradas son siempre custodiadas por guardas. El acceso está limitado a los domiciliados y a ciertas visitas bajo condiciones. El sistema de vigilancia permite a su director de seguridad vanagloriarse por ser "probablemente la población estadounidense con menor número de delitos". Leisure World fue fundado en 1964 por el magnate inmobiliario Ross Cortese con el propósito de estimular en la vejez un estilo de vida activo que prolongue la vitalidad y posponga los efectos del tiempo. Esa ciudad asilo es una de las más de 20.000 colectividades monotemáticas amuralladas construidas en las 4 últimas décadas en Norteamérica. Son las denominadas CID (Common-Interest-Developments) urbanizaciones de interés común que convierten regiones enteras, como el condado de Orange en que se ubica Leisure World, en emplazamientos indefinibles, más allá de lo urbano y lo suburbano, en la "Babel horizontal". Hay CIDs para jubilados, pero también para solteros, para parejas sin hijos, para parejas con hijos, para cristianos, para personas con determinados ingresos económicos, etc.. Diferentes métodos de selección para acceder a un particular autoencierro homogeneizado, opuesto a la codificación múltiple del significado en una ciudad tipo, donde cada grupo tiene su propia concepción del espacio urbano y no hay un público que sea una masa homogénea12. En estas selectivas CIDs todo está regulado, la velocidad de los coches o la altura de los arbustos del jardín doméstico. En esos municipios higienizados, cada residente cumple con las "servidumbres", esto es, la estricta normativa que conduce al bienestar. Toda amenaza, todo lo incontrolable, lo extraño, ha sido alejado extramuros de este "espacio de defensa". Quizá, la más conocida de entre estas instituciones sociales sea Celebration, la ciudad Disney en Orlando a sólo 2 kilómetros del más célebre parque temático. Allí cada edificio cuenta con una firma estelar, de Robert Venturi y Denise Scott Brown a Philip Johnson o Michael Graves. Los propietarios escogidos eligen entre 6 tipos de viviendas: colonial, revival, victorian, classical, coastal, french o mediterranean. Yuxtaposición de varios espacios, varios paisajes contradictorios, en un emplazamiento único. Los mejores servicios, hilo musical que amuebla plazas y calles y, una vez más, alta seguridad. Aunque Celebration se comenzó a construir en 1994, en algunos dinteles puede leerse la inscripción "fundado en 1905"13. Es una "ciudad de cuento" para sus 15.000 habitantes felices en su encapsulamiento, fuera de tiempo, fuera de lugar. Completa escenificación controlada14 en el mundo de Truman. * "Del strip al bulevar, del desparrame urbano a la densidad, de la superficie de aparcamiento al patio delantero con tratamiento paisajístico, del asfalto sin más al jardín romántico, del cobertizo decorado al pato, de lo eléctrico a lo electrónico, del neón al píxel, de lo electrográfico a lo escenográfico, de Vaughan Cannon a Walt Disney, de la cultura pop a la elitización, del gusto popular al buen gusto, de la percepción desde el coche a la percepción del peatón, del strip al mall, del mall al city-edge, de lo vulgar a lo dramático. Simplificando: del arquetipo del strip y el sprawl Las Vegas ha pasado a ser una escenografía de Disney"15. De este forma describe Robert Venturi las transformaciones sucedidas en el epicentro de los juegos de azar desde la época en que junto a Denise Scott Brown realizó Learning from Las Vegas. El espejismo de una ciudad en medio del desierto de Nevada que reflejaba aquel manifiesto de la arquitectura posmoderna, se ha convertido en palabras de Rem Koolhaas, en el arquetipo de lo irreal en una ciudad real16. Las grandes explanadas de aparcamientos ante fachadas de un solo frente decorado de entonces, han sido reemplazadas por desmesuradas escenografías transitables. Ante el colosal Bellagio de Jon Jerde se puede iniciar un recorrido sobre cintas mecánicas que transportan al pasajero-consumidor, como en una vieja exposición universal, del Campanile de San Marcos del Venetian, a la Opera de Garnier del Hotel París, y de allí, a las torres de Manhattan del New York, New York. Todos los lugares doblados en un mismo emplazamiento. Heterocronías donde todos los periodos se acumulan en un presente proteico, el supuesto futuro y la antigua Roma, todo en su momento álgido. Los Monet de la colección Wynn con las tragaperras de fondo. El original y la copia, si es que cabe tal separación, los Tesoros de Egipto del Museo Nacional de El Cairo a un paso de la pirámide del MGM Grand. Un hotel, el más grande del mundo, que ofrece a su vez, réplicas de las suites de la época del rat pack, la propia Las Vegas copiada en sí misma17. * Slavoj Žižek ha indicado como en nuestros días el trabajo (la labor manual contrapuesta a la actividad simbólica de la producción cultural) y no el sexo, aparece como el lugar de una obscena indecencia que ha de ocultarse a la mirada pública18. Como en Das Rheingold de Wagner o en Metrópolis de Lang, los obreros desviados trabajan ocultos en espacios subterráneos del tercer mundo. Mientras en el primero, las fábricas tienden a la condición de oficinas donde el asalariado precario desarrolla una labor de supervisión, al tiempo que muchas oficinas toman la condición de los lugares de trabajo fabril de los primeros años del siglo XX. Esto es particularmente significativo en el caso de los call centers, emplazamientos de ubicación indeterminada donde extensas filas de trabajadores aislados, hablan por teléfono sin fin con la mirada fija en una pantalla. Empleados de hot-desking en filas distribuidas de manera que sean permanentemente visibles a un vistazo del supervisor. Los restos del panóptico tradicional para trabajadores no especializados. Fuera de esta rigidez de los call centers, Jeremy Merson y Philip Ross19 han señalado los cuatro modelos empleados en el actual diseño de oficinas en permanente reciclaje: narrativo, nodal, vecindario y nómada. En el primero, se toma el espacio de trabajo para relatar una historia sobre la compañía y sus marcas. Insertar a los trabajadores en el ideario de la empresa a través de estímulos visuales continuos. En el tipo nodal, el lugar de trabajo ejerce como eje del negocio. El centro donde la plantilla móvil puede encontrarse, reunirse, formarse, etc. Las oficinas vecindario están diseñadas para fomentar la interacción social entre los empleados. Con sus manzanas, jardines, zonas de entretenimiento o espacios tranquilos son, según Myerson y Ross, como "el espejo de una ciudad moderna y dinámica". Por último, el modelo nómada es resultado de las facilidades provistas por los nuevos sistemas de comunicación. Son oficinas sin muros que no dependen de un espacio físico, que dan al empleado espacio a cambio de tiempo. "La ciudad moderna -escribe Hal Foster- nació como resultado de una economía fordista, cuyos elementos eran relativamente fijos y estables: fábricas y almacenes, rascacielos y puentes, ferrocarriles y carreteras. Según la economía se va volviendo posfordista, el capital se va desplazando a gran velocidad en busca de mano de obra barata, sistemas innovadores de fabricación, desregulación económica y nuevos mercados con lo que la expectativa de muchos edificios se va reduciendo espectacularmente"20. * "El conejo es la nueva ternera..."21. Según Koolhaas, la velocidad de las mutaciones urbanas es tal, que las categorías tradicionales de arquitectura, urbanismo y paisaje no pueden mantenerse en la forma en que las habíamos pensado hasta ahora. Koolhaas inició en 1995 una serie de seminarios de investigación como cursos de postgrado en Harvard, Project on the City, buscando nuevas vías en la documentación y comprensión de los intensos cambios y rupturas sucedidos en la condición urbana. El primero de los resultados de la cátedra del arquitecto holandés en la prestigiosa institución fue la Harvard Design School Guide to Shopping22. Otro de sus megalibros, este elaborado a partir del diagnóstico: "todo se ha convertido en consumo". De acuerdo con Koolhaas y los suyos, las ciudades enteras son centros comerciales que sólo acogen espacios convertidos a la compra, ya sean aeropuertos o universidades, parques temáticos o iglesias, etc. De este modo, el ir de compras, se define como la última forma de actividad pública que queda. La expansión del consumo alcanza la conciencia colectiva, alterando el modo en que habitamos y percibimos el mundo. Los vendedores refinan unas técnicas cada vez más intrusivas y sofisticadas. La consabida reforma de los deseos, creación de nuevas necesidades, las miserias se olvidan ante el hipnótico régimen del consumo. Conclusión: "apenas podemos hacer otra cosa que comprar"23. Sin embargo como señala el crítico Dejan Sudjic24, además de ser leída como análisis apocalíptico de los horrores que el consumo ha impuesto, la Harvard Design School Guide to Shopping, irónicamente, podría ser también uno de esos manuales resumidos de un master en administración de empresas. Koolhaas aparece simultáneamente asqueado y atraído por el mundo del consumo. En esta ambivalencia toman forma sus proyectos para la marca Prada. Por ejemplo, la tan comentada tienda que el arquitecto firmó en el SoHo neoyorquino para el imperio textil, con la intención declarada de repensar por completo la experiencia de comprar. El barrio en que se ubica el local ejemplifica las transformaciones acaecidas en la ciudad hasta su conversión en espacio exclusivamente comercial. La tienda se mezcla con los restos del Guggenheim SoHo, cuyo antiguo espacio ocupa en gran parte. El local de 2000 metros cuadrados es atravesado de principio a fin por una enorme rampa de lanzamiento elaborada en madera veteada de granadillo. El escenográfico pliegue parte del nivel de la calle, baja hasta el sótano y vuelve a elevarse. Trazada como un homenaje escultórico a las escaleras mecánicas, la curva desplaza al consumidor y, en su bajar y subir, genera un espacio multiusos, zona de exposición para los productos a la venta o tribuna frente a un escenario desplegable para los encuentros culturales programados fuera del horario comercial. Véanse, aparte de esta ola, la metáfora más sobresaliente de Koolhaas, el ascensor de vidrio à la Graham en la parte delantera del local o los expositores móviles que cuelgan de raíles fijados al techo. Estas vitrinas son jaulas de rejillas de chapa metálica con las que el arquitecto alude tanto al estado cautivo del consumidor en el presente como a la Maison Suspendue de Paul Nelson. Asimismo cuelga un calcetín gigante diseño de Petra Blaine para contener el equipo de música. En la planta baja las prendas se distribuyen en espacios con acabados en cartón-yeso verde menta, cuya iluminación nos devuelve a las referencias penitenciarias. Otra sala sitúa al cliente entre un pavimento ajedrezado, los reflejos del techo cubierto de espejo y la mampara montadas en superficies translucidas de policarbonato atravesadas por luces de colores. Los probadores con tecnología punta, cristales opaco-exprés y cámaras de vídeo siguiendo a Diller y Scofidio. Paneles de aluminio retroiluminados repiten mapas interactivos explicando la cobertura comercial global de Prada, ofreciendo la posibilidad de realizar visitas virtuales a otros espacios de la empresa. Mostradores con pantallas planas emitiendo imágenes de la próxima colección, eventos patrocinados por la casa o escenas de películas de Antonioni. Uno de los laterales está empapelado por completo con la idea de cambiar el diseño de papel periódicamente, (durante la inauguración del espacio el estampado de flores pixeladas era de Michael Rock del estudio 2x4). La tienda es, como ha sido definida por Michael Sorkin una recopilación de marcas en una marca, una boutique de formas heredadas25. Una tienda convertida en museo en respuesta al museo convertido en comercio, a esos, según Koolhaas, monasterios hinchados hasta alcanzar el tamaño de grandes almacenes, espacio basura mojigato donde ningún orden llega a ser demasiado absurdo, trivial, sin sentido o insultante26. De nuevo, podríamos continuar por los encargos aceptados por el arquitecto del Guggenheim Las Vegas a la reelaboración del LACMA (Los Angeles County Museum of Art). "Los prisioneros voluntarios de la arquitectura residirían en una estructura postdisciplinaria, una poseída por una arqueología de la sociedad disciplinaria que ha dado paso a la lógica del control"27. 1 Michel Foucault, "Espacios diferentes", en Michel Foucault. Obras esenciales. Volumen III. Estética, ética y hermenéutica, Ángel Gabilondo (ed.), Op. Cit., p. 434. 2 Si la heterotopía por excelencia es el barco, que conecta todo el resto de heterotopías, podríamos apuntar primero a Histoire de la folie a aquella "nave de los locos" del periodo en que la locura comenzó a ser situada fuera del espacio de la razón, en los márgenes de la cultura. El último Foucault definió las heterotopías como "esos espacios singulares a ser encontrados en algunos espacios sociales, cuyas funciones son diferentes o incluso opuestas de otros". (Space, Knowledge, Power en Michel Foucault: Power. Esential Works of Foucault. 1954-1984 Penguin Books, 2002, p. 361). En el prefacio de Les Mots et les choses apunta a las heterotopías como lugares que representan un lugar desordenador, opuestos a las utopías. Tras la enumeración de Borges, Foucault escribe: "Las heterotopías inquietan, sin duda porque minan secretamente el lenguaje, porque impiden nombrar esto y aquello, porque rompen los nombres comunes o los enmarañan, porque arruinan de antemano la "sintaxis" y no sólo la que construye las frases -aquella menos evidente que hace "mantenerse juntas" unas al otro lado o frente a otras. (...) secan el propósito, detienen las palabras en sí mismas, desafían, desde su raíz, toda posibilidad de gramática; desatan los mitos y envuelven en esterilidad el lirismo de las frases". (MC, 3) Heterotopías peligrosas para el orden de las cosas, incluso aunque sean necesarias para que este orden se produzca. En este capítulo nos referimos fundamentalmente a los principios señalados en Des espaces autres, una conferencia pronunciada en el "Cercle d'études architecturales" de París en 1967, aunque Foucault no autorizó su publicación hasta 1984. 3 Michel Foucault, "Espacios diferentes", Michel Foucault. Obras esenciales. Volumen III. Estética, ética y hermenéutica, Ángel Gabilondo (ed.), Op. Cit., p. 435. 4 Ibíd., p. 436. 5 Ibíd., p. 440. 6 Rem Koolhaas, "Project for the Renovation of a Panopticon Prison" en CTRL [SPACE] Rethorics of Surveillance from Bentham to Big Brother, Op. Cit., pp. 124-125. 7 Rem Koolhaas, "Junkspace", October nº 100, primavera 2002, p. 177. 8 Rem Koolhaas, "Project for the Renovation of a Panopticon Prison" en CTRL [SPACE] Rethorics of Surveillance from Bentham to Big Brother, Op. Cit., p. 124. 9 Véase: Catherine Slessor, "Penal Progress", The Architectural Review 1280, octubre 2003, pp. 78-81. 10 En España la población reclusa a noviembre del 2005 es de 61.265 personas, en 1990 era de 30.035. La reincidencia oscila entre el 37% y el 70%. También en este país el sistema penitenciario está en vías de renovación por parte del gobierno. Este ha encargado al autor de la aún vigente LO 1/1979, Carlos García Valdés, un informe que inspirará en buena medida el anteproyecto de una nueva ley orgánica general penitenciaria bajo la redefinición planteada en 2004: menos rejas, más régimen abierto y más terapia. El tratamiento de la población reclusa desde un enfoque más integral que clínico será el eje fundamental del anteproyecto. " El tratamiento del preso", señala García Valdés, " se abordaría no sólo desde las ciencias de la conducta, sino desde el enfoque de todo lo que ayuda a la reinserción: desde el trabajo, la educación, las visitas, los permisos de salida". Véase: Juan Jesús Aznárez, "Abrir las cárceles" El País, 13 Febrero 2006, pp. 13-14. 11 Colors 43, abril-mayo 2001. 12 Véase M. Gottidieren "Culture, Ideology and the Sign of the City" en Culture, Ideology and the Sign Of the City, Columbia University Press, Nueva York, 1986, p. 208 13 Vicente Verdú, "Ficciones metropolitanas. De la lección de Las Vegas al modelo Celebration", en Arquitectura Viva 88, 1-2 2003, p. 55. 14 Ernst Hubeli, "De la arquitectura singular a la arquitectura desprogramada" en Zehar 50, 2004, p. 39. 15 Robert Venturi en "Reaprendiendo de Las Vegas. Venturi y Scott Brown, en diálogo con Obrist y Koolhaas", en Arquitectura Viva 83, 3-4 2002, p. 45. 16 Rem Koolhaas en "Reaprendiendo de Las Vegas. Venturi y Scott Brown, en diálogo con Obrist y Koolhaas", Op. Cit., p. 41. 17 Las Vegas será clonada pronto en una pequeña localidad húngara de 15.000 habitantes llamada Beyenze. Situada a pocos kilómetros de Budapest, Viena y Bratislava, es el emplazamiento elegido por un grupo de inversores norteamericanos para la construcción de un complejo de hoteles, casinos, tiendas y restaurantes con capacidad para 35.000 personas, y que tiene a la ciudad de Nevada como referente. (Las obras de EuroVegas comienzan en verano del 2006 con 400 millones de euros de inversión inicial y 350 hectáreas disponibles). 18 Slavoj Žižek, Repetir Lenin, Akal, Madrid, 2004, p. 104. 19 Jeremy Myerson y Philip Ross, The 21ST Century Office, Lawrence King Publishing, London, 2003. 20 Hal Foster, "Voces en vanguardia. Pequeño diccionario de ideas del diseño actual", en Arquitectura Viva 93, 11-12 2003, p. 28. 21 Rem Koolhaas, "Junkspace", Op. Cit., p. 175. 22 R. Koolhaas, Ch. Judy Chung, J. Inaba, S. Tsung Leong et al., The Harvard Design School Guide to Shopping, Taschen, Nueva York, 2001. 23 Rem Koolhaas citado en Joan Ockman, "El hombre del YES", en Arquitectura Viva 83, 3-4 2002, p. 66. Foucault apuntaba a mediados de los 1970 una vigilancia que se ejerce casi sin que las personas se den cuenta, por la presión del consumo. Michel Foucault, "Sur le sellette", en Dits et écrits II, Gallimard, París, 1994, p. 722. 24 Deyan Sudjic, "Críticas y compromisos. Rem Koolhaas, la revolución ambigua". Arquitectura Viva 83, 3-4 2002, p. 35. 25 Michael Sorkin, "En onda corporativa. Koolhaas y la imagen de marca Prada" en Arquitectura Viva 83, 3-4 2002, p. 60. 26 Deyan Sudjic, "Críticas y compromisos. Rem Koolhaas, la revolución ambigua", op. cit., p. 34. 27 Felicity D. Scott, "Involuntary Prisoners of Architecture", October 106, otoño 2003, p. 36.
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