Serendipia y cultura. De la definición al método.
(Un largo post como colofón al taller I+C+I)
http://blogs.cccb.org/icionline/es/tag/metodologia/ [Fecha de consulta 21 de Marzo 2013]
Una pregunta estructuró la discusión y las reflexiones generadas en la primera jornada del curso 2011 de I+C+i (CCCB Lab): ¿Es posible la serendipia en cultura?
El contexto que acogía dicho interrogante se concentraba en estudiar
potenciales modos de investigación relacionados con la cultura y el
posible surgimiento de hallazgos casuales dentro de esos procesos, a
menudo mucho menos formales que los que se realizan en el laboratorio
científico. Por otro lado, se intentaba ambicionar, especular incluso,
un esbozo de metodología que pudiera hacer posible, bajo la atención a
determinados factores o la disposición de una serie de elementos
propicios, el surgimiento del azar serendípico en un proceso de
exploración cultural.
Concientes
de la imposibilidad de duplicar el entorno del laboratorio científico
en un tiempo limitado y un entorno variado en cuanto a los
participantes, el workshop realizado se planteó como un simulacro de investigación.
El método era simple: los asistentes, tanto en Madrid como en
Barcelona, fueron divididos en dos grupos, denominados a priori
Laberinto A y Laberinto B. A cada grupo se le entregó un texto impreso y
un acceso a un sitio web en el que ese mismo texto se encontraba
alojado. Sin que los participantes tuvieran conocimiento al respecto,
el texto ofrecía dos versiones en su formato digital, una con enlaces
dirigidos hacia lo que el equipo de facilitadotes del workshop llamó
una tendencia filosófica, esotérica, poética; y otro orientado mucho más a una tendencia investigativa, referente a la arquitectura de la información digital y a la divulgación científica.
La
consigna era organizarse en cada grupo para dar lectura en conjunto
del texto, acceder a los enlaces sugeridos en cada caso, ampliar con
esa información su camino de lectura, poner en común los posibles
hallazgos y construir con ellos un mapa. Un registro de su recorrido a través del texto, de la web y de las ideas compartidas con los demás. Dicho
mapa debía esbozar de alguna forma una pequeña tesis sobre el hecho
serendípico, sus posibilidades para vincularse con la cultura y sus
especulaciones sobre una posible metodología para propiciarlo.
Los resultados arrojados por cada uno de los cuatro grupos (dos en Barcelona y dos en Madrid) constituyen ya una
propuesta interesante, el planteamiento de un camino posible para
abordar temas en apariencia tan agotados, o simplemente tan repasados y
explotados en la actualidad como la creatividad, la innovación y el
surgimiento de las ideas originales.
Una definición enciclopédica; un listado de elementos o pequeñas
instrucciones para construir un ambiente propicio para la serendipia;
una nube de conceptos que intenta representar el trayecto que se sigue
al investigar en cultura y los elementos que influyen para el
surgimiento de determinadas ideas; apuntes sobre los obstáculos o los
factores que impiden el flujo de la creatividad e incluso, una fórmula
matemática que intenta expresar el campo de probabilidad entre un
espacio de soluciones y problemas. Os transcribimos aquí estos
resultados.
Laberinto A. Barcelona.
Nuestra
investigación partió de una serie de interrogantes básicas, generadas
luego de un proceso de puesta en común que por un lado intentaba
definir el término serendipia y por otro trataba de encontrarle
pertinencia dentro del campo de la cultura: ¿la serendipia es
innovación?; ¿la serendipa es creatividad?; ¿hay realmente una
metodología que la implique? Y, de forma más general, ¿es la serendipia
un proceso o un resultado?
La
preguntas planteadas propiciaron un flujo importante de ideas, la
discusión nos arrojó el siguiente resultado: La cultura como tal
necesita desarrollar diferentes procesos para generar nuevas ideas,
para generar innovación. En ese sentido entendemos que la investigación
dentro de los entornos culturales busca propiciar unos determinados
procesos que ya persiguen en sí mismos ser innovadores, ser creativos.
El error dentro de esos procesos (de la misma forma que sucede en la
ciencia) es lo que podríamos conocer como error serendípico. Al tratar
de esquematizarlo encontramos que, el proceso de investigación podría
por un lado llegar al resultado que desde un inicio se perseguía, en
este caso ese objetivo creativo. De otro modo el proceso podría también
arrojar un segundo resultado, un resultado paralelo, no calculado, un
resultado que no obedece al objetivo inicial y que podemos catalogar de
serendipia. Entendido esto, asumimos que lo que tendríamos que
favorecer, más que la serendipia como hecho, tendría que ser una serie
de elementos que intervinieran dentro de las metodologías de creación
cultural para que estas metodologías se dirigieran más hacia un proceso
abierto a los hallazgos casuales, y no hacia un único objetivo
cerrado.
El
modelo que esto nos permitió postular plantea que para que los
hallazgos azarosos se produzcan (o no), encontraríamos una serie de
factores propicios y no propicios.
- Los factores propicios:
apertura de mente, pasión y sinergia (que tiene que ver con la
persona); aprovechar los errores o atender no sólo las respuestas
correctas (que está más relacionado con el método); necesidades
colectivas y redes (estos factores se relacionan con el entorno); redes
sociales, servidores compartidos, RSS, CreativeCommons, etc. (cuya relación esta implícita en la tecnología).
- Los factores no propicios:
jerarquía, acondicionamiento educacional, prejuicio, rigidez, el
timing cerrado, las políticas culturales como marcos poco flexibles,
etc. Que en general tienen que ver con un viejo modelo de trabajo y de
búsqueda, poco abierto y poco participativo.
Laberinto B. Barcelona.
Nosotros
desarrollamos varios procesos diferentes. Uno centrado en el estudio
de la serendipia como concepto, buscando mejorar o esbozar una
definición aproximada. Otra reflexión se condujo mucho más hacia formas
de vincular la serendipia con la cultura y los procesos de
investigación en cultura. Nos concentramos, básicamente, en una serie
de conceptos previos para ponerlos en contraste con la idea de
serendipia. Así mismo tratamos de entender por qué queríamos aplicar el
concepto de serendipia a la cultura, o, de forma más específica, si al
quererlo vincular hablábamos de cultura como un producto, como una
actividad profesional, como un sector, como un contexto, etc.
Finalmente, la discusión se orientó en gran medida a temas de acceso y
arquitectura de la información: nuevas tecnologías, nuevas prácticas de
aprendizaje, investigación y navegación, sobresaturación de
información, etc. Esto nos derivo a reflexionar sobre el tema de la
educación. Concluimos, entre otras cosas, que la serendipia es un
elemento necesario dentro de cualquier proceso de investigación pero no
un fin en sí mismo. La única forma de que se produzca es quizá tenerlo
en cuenta, ello implica redundar nuestra mirada, aprender a ver, como
se decía en alguno de los textos que compartimos, lo que otros no son
capaces de ver. Reformular los principios de nuestra educación para no
esperar siempre el mismo tipo de resultados. Sin embargo, una parte
importante de nuestro proceso nos generó dudas y una incapacidad para
sumir una posición definida, al no poder encontrar suficientes
elementos que nos permitieran construir la tesis que se nos pidió,
optamos por arrojar una nube de conceptos:
Creación
colectiva; necesidad de romper los hábitos; generar nuevos procesos;
contra-educación; oportunidad; anarquía 2.0; sólo en el proceso se pude
llegar a un descubrimiento afortunado; inconciente; dar oportunidad al
error; escucha activa; el error como camino; hacer protagonista al
error; aprender a mirar; aprender a preguntar; la serendipia como lugar
de encuentro; seleccionar la información.
Laberinto A. Madrid.
La
discusión fundamental en nuestro grupo se ha centrado en definir qué
es el hallazgo creativo, la idea que surge espontáneamente, y qué es la
serendipia. Con todo esto, y pensando también (que era otra parte de
la discusión), si puede haber un método para facilitar el surgimiento
de la serendipia o para buscarla. O si precisamente ese afán de
sistematología contradice la misma idea de serendipia, (que surge de
repente y de manera causal), hemos construido colectivamente una
definición, muy intuitiva, de la serendipia:
La
serendipia es un resultado inesperado, producto de un error o un
equívoco en el transcurso de un proceso de investigación previsto. Para
que la serendipia pueda generarse se necesita un observador atento,
curioso, con la mente abierta y flexible, capaz de aprender y apreciar
lo que está surgiendo delante suyo y posteriormente transformarlo en
algo útil o valioso. Este descubrimiento casual, debe comunicarse para
aportar valor. Si surge el hallazgo y no se comparte, el paso de idea
afortunada a descubrimiento no puede darse.
Si
este elemento es atendido como parte de una investigación, se
necesitan una serie de factores para que realmente puedan aflorar ideas
innovadoras de este tipo: un espacio creativo, rodearse de un ambiente
propicio, generar vínculos con otros investigadores, anotar no sólo
los aciertos sino también los errores y, sobre todo, estar implicado en
una búsqueda, si no se está persiguiendo un objetivo concreto el
hallazgo no aparecerá; la serendipia no puede ser el objetivo, se debe
buscar otro resultado.
Laberinto B. Madrid.
Cuando
surge una idea innovadora a partir de lo que nos damos a llamar
serendipia, esto es visto como un hallazgo afortunado, sin embargo,
cuando el surgimiento de este hallazgo se mira en retrospectiva, uno
encuentra que existe una probabilidad determinada de que, en un proceso
de investigación al uso, surga un descubrimiento. A diferencia de los
otros grupos, nosotros hemos querido expresar este principio en una
fórmula matemática que describe la probabilidad de un descubrimiento. P= Np x Ns x f
P (probabilidad) = Np (numero de problemas) x Ns (numero de soluciones) x U (frecuencia de conexiones)
Algunos tweets sobre la conferencia que nos dejó Ricard Solé:
Algunos tweets sobre la conferencia que nos dejó Ricard Solé:
La
parte del trabajo científico consiste en trabajo duro, intercambio de
ideas y accidente | ¿Hasta qué punto la creatividad conlleva anomalías
de la normalidad? | Tomar la obsesión como fuerza para empujar el
proceso creativo | Igual, el cerebro estaría preparado para hacer cosas
más extraordinarias de las que hace si estuviera educado de otra
manera | Quiere decir encontrar soluciones excepcionales a algo a
partir de condiciones dadas (ejemplo los savants)| Debemos generar ruído, considerar puntos de vista opuesto, autocrítica y considerar otras capas | Menciona a Brian Goodwin quien
sostuvo que los genes no lo explican todo | Las cosas complejas no se
explican de manera compleja o las simples de forma sencilla,
necesariamente | Comparemos la evolución de la tecnología con la
evolución biológica | Ricard Solé coloca como ejemplo “El orden dentro
del caos de Pollock” para medir un orden interno dentro del caos | La
creatividad está determinada por nuestro cerebro y cuando el cerebro
está en reposo es cuando está más activo. Hay un universo de cosas por
descubrir que no podemos ni imaginar.
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