Este proyecto parte de una sensación de "inestabilidad" en la que me veo sumergida demasiado a menudo, sobre todo en esos días marcados con un fuerte aire existencialista, que me llevan a preguntarme que quiero hacer con mi vida... hacia dónde van encaminados todos los esfuerzos y sacrificios...en que me baso para tomar determinadas decisiones?

Clásicamente los papeles principales que tienen en la formación de "mi historia" la intuición y el subconsciente que me han llevado a actuar de forma impulsiva...hasta ahora no me puedo quejar mucho, apenas, o quizás nada sobre los resultados; pero siempre he creído saber lo que quería, aunque los objetivos cambiaran a corto plazo, mi energía estaba enfocada en cosas concretas, siempre he visto con claridad el siguiente escalón, cosa que parece haber cambiado en este último año ¿Que hago con mi vida?

La cosa está así; Termino un master en investigación artística y creación en cosa de dos meses (si todo va bien) y con el panorama del país, la poca valoración de los estudios artísticos, etc... y quizás la necesidad de empezar a desarrollarme laboralmente dentro de este ámbito...o dentro de algún otro...me llevan a buscar respuesta a esa pregunta, dejando la decisión en manos de los otros, eximiendo la responsabilidad de tomar decisiones, etc.

¿Tú qué harías con mi vida?

jueves, 2 de mayo de 2013

LA VIDA COTIDIANA

http://historiadoreshistericos.wordpress.com/2009/03/31/pounds-norman-j-g-la-vida-cotidiana-historia-de-la-cultura-material-1999-critica/ [Fecha de consulta 2 de Mayo de 2013]


12. Conclusión

Unos ocho mil años nos separan a los primeros agricultores europeos que cultivaron en las llanuras costeras de Grecia. Puede que dejen de practicarse los descubrimientos y las innovaciones, pero nunca se olvidan. 

Próximo Oriente fue el claro inspirador de los avances y del progreso material en Europa. William Woodruff afirma que “estudios recientes han demostrado que entre el siglo III y el XV, la tecnología y la ciencia en China y en la India estaban más avanzadas que en Europa”. En el siglo XIX Europa se había consolidado en su papel puntero. 

Las sociedades de Oriente Medio son muy conservadoras. Sus religiones no estimulan el progreso, ven este mundo como una irremediable preparación para el otro. Islam y Confucianismo relegan a su sociedad al orden y a la estabilidad, no al progreso. (Dice el autor) El cristianismo nunca se ha mostrado demasiado hostil al progreso material en este. Piggot subrayaba que las sociedades conservadoras habían establecido “un modus vivendi satisfactorio… con su entorno natural”. La sociedad innovadora siguió siéndolo hasta haber establecido una nueva relación estable con su entorno. 

La culpa, en un principio, la tuvieron las glaciaciones: si la agricultura se desarrolló en Oriente Medio y no en Europa se debió a ellas. En general, las sociedades europeas han sido más o menos innovadoras, y, al no poder alcanzar una relación estable con su entorno, por lo menos durante largos períodos, de estos desajustes y de los estímulos y carencias resultantes surgieron las innovaciones tecnológicas que en conjunto denominamos progreso. El aumento de la población es uno de estos grandes cambios. La solución de un problema, no obstante, siempre ha creado otros problemas y llevado a carencias en otros campos. Es posible, también, que una sociedad estuviese tan íntimamente ajustada a su entorno que la más mínima alteración los obligara a innovar y modificar su cultura material. La capacidad de innovación no es algo consustancial al ser humano, sino algo a lo que la humanidad ha recurrido a regañadientes.
      
Todos los grandes inventos han tenido como consecuencia, cuando no como objetivo, aumentar el dominio del ser humano sobre el mundo material. La ironía es que este control creciente fue extendiéndose no sólo a la tierra, al suministro de agua y a los metales, sino también a las enfermedades y a su transmisión. A medida que el hombre fue erradicando las enfermedades con la eliminación de sus agentes transmisores, se eliminó un poderoso obstáculo al crecimiento de la población. Estas circunstancias condujeron a un crecimiento acelerado de la población y al progresivo agotamiento de los escasos recursos disponibles, lo que, a su vez, hizo necesario que se continuase innovando y experimentando.
   
La especie humana, aparentemente, prefiere el proceso lento y sostenido. Para que existan innovadores tiene que haber cierto grado de movilidad social. Los marxistas interpretan este panorama a la luz de la dialéctica hegeliana. Los conflictos entre la sociedad feudal y la mercantil, abundantemente ejemplificados en los problemas a los que se enfrentaron los comerciantes para conseguir y luego defender su derecho a hacer negocios, provocaron el surgimiento del sistema capitalista, y el capitalismo recurrió a la experimentación y a las innovaciones porque estas contribuían a la mejora del proceso productivo y a su rentabilidad.

                La periferia- El resto del mundo alcanzaba, de formas muy distintas, un cierto grado de equilibrio con el medio ambiente y no sentía la necesidad de innovar y de “progresar”. El desarrollo no tiene ningún mérito en particular, salvo el de hacer la existencia humana más feliz y llevadera. Los grandes descubrimientos y la colonización y el comercio posteriores comportaron grandes cambios. Los pueblos de Europa empezaron a explotar su cada vez más amplia periferia, no sólo mediante la importación de productos que consideraban útiles o prácticos, sino también estimulando su producción. La periferia, en conjunto, se explotaba para paliar las carencias que había generado en la misma Europa el aumento de la población y el crecimiento de la escala de producción de la industria manufacturera. Las importaciones de la periferia no quedaron sin contrapartida, sino que se compensaron con la exportación de productos casi exclusivamente manufacturados, con lo cual el mercado periférico adquirió una gran importancia como consumidor secundario de los productos de las industrias europeas.
 
                Inversión y bienestar- Así pagaban los europeos sus importaciones del resto del mundo. Lo más valioso para ellos fue las infraestructuras de comunicación: ayudaban a la exportación de materia y a la movilidad de la población. En toda valoración acerca de las exportaciones de cultura material de Europa, es importante tener en cuenta que casi todos los países del mundo han sido en su historia reciente colonias de algún país europeo u otro –aunque habría que diferenciar entre colonias de poblamiento y colonias de explotación-.Pero había zonas del mundo donde el clima era mucho menos acogedor para los europeos que las de Norteamérica. Gran parte de África y del  sureste de Ásia, así como otras de Centroamérica. McNeill ha hablado del “vivero de enfermedades” de África, desde donde se han propagado en época reciente numerosas enfermedades.
     El máximo exponente de la estabilidad era China, donde los “campesinos de cuarenta siglos” habían alcanzado una relación tan íntima con el medio, que no deseaban introducir ningún cambio, algo que, por otra parte, tal vez tampoco hubiese sido posible sin consecuencias nefastas para el precario equilibrio ambiental. Perkins dice que apuraron al máximo las posibilidades de la tecnología. China tiene dos ventajas: el espacio y los cambios genéticos. El arroz es de maduración rápida y permitió obtener dos cosechas en el sur y extender las fronteras de la zona de cultivo de arroz en el norte. Inconscientemente ha ido aceptando la tecnología y la ciencia occidentales. La supresión del shogunato y la restauración de la autoridad imperial en Japón causaron el mismo efecto.
     A menos que el resto del mundo en desarrollo adopte políticas semejantes a las de China y el Japón, la espiral de crecimiento demográfico y de producción insuficiente de alimentos adquirirá unas proporciones que hubiesen provocado la consternación de Thomas Malthus. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario