Este proyecto parte de una sensación de "inestabilidad" en la que me veo sumergida demasiado a menudo, sobre todo en esos días marcados con un fuerte aire existencialista, que me llevan a preguntarme que quiero hacer con mi vida... hacia dónde van encaminados todos los esfuerzos y sacrificios...en que me baso para tomar determinadas decisiones?

Clásicamente los papeles principales que tienen en la formación de "mi historia" la intuición y el subconsciente que me han llevado a actuar de forma impulsiva...hasta ahora no me puedo quejar mucho, apenas, o quizás nada sobre los resultados; pero siempre he creído saber lo que quería, aunque los objetivos cambiaran a corto plazo, mi energía estaba enfocada en cosas concretas, siempre he visto con claridad el siguiente escalón, cosa que parece haber cambiado en este último año ¿Que hago con mi vida?

La cosa está así; Termino un master en investigación artística y creación en cosa de dos meses (si todo va bien) y con el panorama del país, la poca valoración de los estudios artísticos, etc... y quizás la necesidad de empezar a desarrollarme laboralmente dentro de este ámbito...o dentro de algún otro...me llevan a buscar respuesta a esa pregunta, dejando la decisión en manos de los otros, eximiendo la responsabilidad de tomar decisiones, etc.

¿Tú qué harías con mi vida?

miércoles, 17 de abril de 2013

La vida cotidiana está llena de serendipias, aunque las llamamos chiripas

http://www.nacion.com/2011-08-05/Opinion/serendipia.aspx [Fecha de consulta 17 abril 2013]


Serendipia

La vida cotidiana está llena de serendipias, aunque las llamamos chiripas

Eleonora Badila Saxe Catedrática, UCR ELEONORA.BADILLA@ucr.ac.cr 12:00 a.m. 05/08/2011

Serendipia viene del neologismo en inglés serendipity, acuñado por Horace Walpole en 1754, quien se basó para hacerlo en un cuento tradicional persa: “Los tres príncipes de Serendi”. Estos príncipes, dice el cuento, resolvían todos sus problemas gracias a las casualidades.

El término, por lo tanto, tiene el significado de un hallazgo inesperado, de un accidente o una casualidad. A veces se asocia también con una revelación o intuición. Por ejemplo, el Dr. Haus (el de la serie de televisión), después de mucho investigar acaba resolviendo algunos de los casos por serendipia, es decir, siguiendo su intuición o gracias a una revelación.

La vida cotidiana está llena de serendipias, aunque las llamamos chiripas. Los diccionarios dicen que chiripa se usa con una connotación más bien festiva y se refiere a casualidades o eventos fortuitos en la vida cotidiana, incluso a hechos intrascendentes.

Las serendipias son reconocidas y (mas aún) buscadas en la filosofía, la literatura, las artes, la composición, el diseño y la creación en general. Se les llama inspiración, intuición o “musa”. Pablo Picasso decía: “La inspiración existe, pero debe encontrarte trabajando”.

Y aunque las casualidades, las revelaciones y la intuición tradicionalmente no hacen parte formal de la ciencia, su historia también está llena de serendipias. Recordemos que Albert Einstein sí aceptó esta cualidad en muchos de sus hallazgos. Y para poner otro ejemplo más reciente, Eric Mazur físico de la Universidad de Harvard, ha reconocido que descubrió el silicio negro (por lo que ha recibido reconocimiento internacional), por pura casualidad. Y al igual que Picasso, Mazur dice que estaba trabajando cuando sucedió.

Autoorganización. Las serendipias en las ciencias (básicas y sociales) se pueden asociar con sistemas complejos que se comportan de manera emergente. Es decir, son sistemas que resuelven problemas de forma aparentemente espontánea.  

Pero no lo es: lo que sucede es que el sistema no recurre a un método jerarquizado, planificado de manera lineal, sino que la organización emerge desde la base. Cada parte (o agente) actúa individual y separadamente y al aumentar la escala, emerge un comportamiento colectivo, que parece casual, sin serlo.

Se trata de una autoorganización. La forma en que se autoorganizará el sistema es casi siempre impredecible, pero no por eso fortuita.
Algunos de estos sistemas complejos son, por ejemplo, el moho del fango estudiado por la biomatemática; el comportamiento de los barrios urbanos estudiado por la psicosociología; o las redes de la mente humana, estudiadas por las neurociencias.

Las redes sociales en el espacio cibernético, de reciente creación, tienen también un comportamiento en apariencia serendípico. Pero aunque impredecible, la forma en que evolucionan estas redes no es casual: corresponde a la autoorganización de un sistema complejo.

Ya sea en la serendipia o en la autoorganización de los sistemas complejos, es posiblemente allí, donde surge el descubrimiento, la creación, la innovación, la producción, la invención. Porque, tal como dice el físico teórico Basarab Nicolescu, “' la naturaleza es una inmensa e inagotable fuente de misterio que justifica la existencia misma de la ciencia”. 

Por eso, es importante poner mucha atención (más allá de a la ruta prevista, a los efectos predecibles, al resultado anticipado, al método conocido) precisamente a lo inesperado, a lo emergente, a lo que aparenta ser casual y a veces hasta irrelevante. 

Hay que mirar la serendipia y tratar de develar y resolver los misterios que trae consigo.
Pero para hacerlo, se necesita mucho más que conocimiento: se requiere también inspiración e intuición. Sin conocimiento, la intuición y la inspiración son débiles y difíciles de transformar en realizaciones; sin inspiración e intuición, el conocimiento es insuficiente para reconocer la serendipia.
Y, en acuerdo con Picasso y Mazur (entre muchos otros), te tiene que encontrar trabajando.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario