El retraso de la jubilación, los recortes en pensiones, el
encarecimiento de las tasas universitarias y la precariedad laboral son
algunos de los motivos que han impulsado las protestas de los
jóvenes españoles que han emigrado fuera de España a movilizarse en sus países de residencia.
Juventud Sin Futuro convocó para este domingo una manifestación en Madrid e invitó a todos los jóvenes emigrantes a unirse desde todas partes.
En Bruselas,
cerca de 200 personas han secundado esta
convocatoria
con una marcha desde la plaza de España, pasando por la bolsa y
terminando en la Grand Place, donde se ha celebrado una asamblea.
Con maletas, los manifestantes han marchado entre turistas perplejos gritando consignas como "los recortes en las Cortes" o
"no nos vamos, nos echan", nombre del
movimiento que originó las movilizaciones y propuesto
por Juventud Sin Futuro. "Una licenciatura, dos másteres, tres
idiomas, cuatro países diferentes y voy por mi quinto contrato de
prácticas no remuneradas", señala uno de los carteles pegados al
equipaje de uno de los participantes de la marcha.
"Una
licenciatura, dos másteres, tres idiomas, cuatro países diferentes y
voy por mi quinto contrato de prácticas no remuneradas" Irene
Cañas tiene 32 años, lleva ocho meses en Bruselas y estudió Ciencias
Ambientales. "Después de dar varios tumbos laborales: primero en paro,
luego prácticas, otra vez en paro, me puse a enviar más currículos en
España, pero al ver que no encontraba nada empecé a buscar fuera",
asegura a Público esta joven. "Llegué a pensar que el problema
era mi currículum, pero luego hice tres entrevistas fuera de España y me
llamaron de las tres", añade. Irene cuenta que las condiciones de su
actual empleo son "buenas", mientras que en España tuvo un trabajo muy similar pero con contratos precarios.
"Los
jóvenes están perdiendo más la esperanza para volver a España", dice
Lara Díaz, una joven española de 25 años. "Terminé la carrera pero no
salían oposiciones y
no encontraba nada, así que me
planteé venir a Bruselas y ya llevo aquí algo más de medio año",
declara. Esta maestra está trabajando de recepcionista en un albergue
juvenil. "Estuve cuatro meses sin contrato, de prueba, me pagaban pero
no tenía nada", subraya Lara. La precariedad en Europa no sólo se limita
a los países del sur, ya que los empresarios emplean a emigrantes por
salarios más bajos y con menos derechos laborales, práctica que se
conoce como "
dumping social".
"En los próximos años no me veo en España porque no tengo posibilidad
de emanciparme, ni de trabajar", asegura Lara. El regreso no es una
opción que se contemple a corto plazo, ya que no confían en poder
encontrar oportunidades laborales.

Laia Pérez, licenciada en obras públicas y ciencias ambientales, cree
que la única forma posible de volver a España sería abriendo su propia
empresa, pero por el momento no se lo plantea. "Acabé la carrera en
2010, vine a hacer unas prácticas y me quedé, no llegué a buscar en
España porque
en esa época ya sabía que no iba a encontrar nada", cuenta esta joven. "Pensaba que podría volver a España en un principio, creía que sería como un Erasmus", asegura.
"Pensaba que podría volver a España en un principio, creía que sería como un Erasmus"
"Conozco a más personas que se han ido a Finlandia e Inglaterra para
buscar más oportunidades", asegura Pablo Serrano, enfermero de 22 años
residente en Bruselas. "Estuve diez meses echando currículos en varias
comunidades en España, pero al ver que
no había ninguna opción y como me estaba preparando francés decidí venirme", declara este joven a
Público.
Para Pablo quedarse en España suponía "estar cinco años sin hacer
nada", mientras que en la capital europea ha encontrado diversas ofertas
de trabajo con sueldos "medianamente decentes". "Como enfermero
empiezas con 1.500 euros netos, que es menos de lo que tendrías en
España", dice. "En España no hay opciones para trabajar, creo que en
cuatro o cinco años podré volver a trabajar de enfermero, pero no sé en
qué condiciones", critica. Para continuar su formación, este joven
español empezará un máster en Bruselas para mejorar su currículum.
Jóvenes
sin un futuro claro y con la obligación de replantearse qué hacer cada
vez que terminan sus becas son uno de los perfiles que forman parte de
esta manifestación. Sin embargo, lejos del pesimismo que puede generar
sus situaciones inciertas, pretenden
continuar con las movilizaciones
desde el extranjero. La próxima asamblea ya está convocada para la
próxima semana, en ella se debatirán futuras acciones en Bruselas para
demostrar que la juventud que emigra es una juventud sin miedo.
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